Tras el incontestable éxito que han supuesto Wii y su revolucionaria filosofía del control por detección de movimientos, a sus competidoras, PlayStation 3 y Xbox 360, no les quedó más remedio que sumarse a la nueva moda, e incorporar sus propios sensores. Con Move, los chicos de Sony apostaron sobre seguro, imitando el modelo de Nintendo, con un mando dotado de varios giroscopios y acelerómetros, capaces de traducir en los juegos los ¨aspavientos¨ de los usuarios. Por su parte, Microsoft optó con Kinect por un planteamiento radicalmente distinto: eliminar cualquier rasto de los mandos, y controlar los juegos mediante un periférico que capta tanto los movimientos como la voz de lo jugones.
Cuando vimos por primera vez todo lo que Kinect podía hacer, todos alabamos a la compañía de Redmond por su buen hacer a la hora de adherirse a la tendencia del control por movimientos, mediante un concepto original y sin plagiar el Wiimote de la consola de la Gran N. Pero lejos de conformarse con las excelentes críticas recibidas, nuestros amigos de Microsoft nos aseguraron que seguirían trabajando y evolucionando el periférico, para que en el futuro sea aún más preciso y pueda realizar nuevas funciones.
Estos días nos llegaban noticias de los primeros pasos hacia su perfeccionamiento. Kinect, en su versión 1.5, estará disponible para las desarrolladoras durante el próximo mes de mayo, y poco después, seremos los usuarios quienes disfrutemos de las mejoras, gracias a la pertinente actualización de su firmware.
Entre las características de Kinect 1.5, destaca la capacidad de reconocer los movimientos de hasta 10 articulaciones de nuestro cuerpo de manera simultánea, gracias a la creación de un ¨esqueleto virtual¨ del jugador. También será capaz de mejorar el reconocimiento de nuestros movimientos cuando juguemos sentados (algo en lo que habitualmente falla la versión actual). Además, se ampliará el número de idiomas compatibles con el control por voz, por medio de varios paquetes que contendrán el inglés, el francés, el español, el japonés, el italiano, y todos sus dialectos principales.




