Warlock, Master of the Arcane es una curiosa apuesta de los amigos de Paradox por el juego de estrategia y rol por turnos más tradicional.
Lo primero que destaca en el nuevo juego es su ambientación. Reconocible por mucho pues se sitúa en el universo ya conocido de la saga Majesty: el mundo fantástico de Ardania. La apuesta de Warlock es la de convertirse en un Gran Mago y construir un poderoso imperio mágico con el que competir contra otros aspirantes por el título de… sí, lo habéis adivinado: Warlock.
El título se basa en amplios mapeados hexagonales, similares a los vistos en Civilization V, también con la famosa niebla de guerra, aunque en esta ocasión serán las nubes las que nos imperdirán ver qué sucede en las áreas inexploradas.
El desarrollo del juego es por turnos, y en él deberemos desarrollar nuestras ciudades, crear nuevas con nuestros colonos, conquistar las enemigas y apoderarnos de sus recursos y líneas de producción. En ese sentido, Warlock: Master of the Arcane es continuista y tradicional: ciertas construcciones en nuestra ciudad nos permitirán construir más y mejores unidades.
Al mismo tiempo, el juego nos permite mejorar nuestros hechizos y nuestro maná con la realización de ciertas misiones o ‘quests’ a lo largo de todo el mapa. Este último merece también una mención especial: el mapa está interconectado por portales que relacionan ‘planos’ distintos. En esos planos viven los demás Gran Magos que deberemos vencer.
La victoria en Warlock: Master of the Arcane puede llegar por varias vías: la ya mencionada de acabar con todos los contrincantes, apoderarse de todas las áreas sagradas, matar al avatar de Dios y convertirse en un semidiós o lanzar el mayor hechizo del juego, denominado Unity y que nos permitirá poseer todos los poderes mágicos de Ardania. Atractivo, ¿no?
Imágenes: paradoxplaza




