Aquellos que disfruten con las carreras tienen su sitio en DiRT Showdown, pero también aquellos que busquen destruir el coche de los rivales, o incluso los que traten de demostrar su precisión al volante. Y eso sin olvidar los puntos intermedios existentes entre esas opciones, dando como resultado una cantidad de opciones de juego más que respetable.
Y eso solo si nos referimos a la campaña de un jugador, que nos llevará por todo el mundo a través de cuatro divisiones con más de 20 pruebas cada una. Pero es que, además, encontraremos el modo Joyride, en el que exploraremos espacios abiertos para realizar distintas maniobras al más puro estilo Freestyle, y el modo multijugador, que funciona a las mil maravillas y cuyas opciones de configuración son aún más extensas que si jugamos en solitario.
El rendimiento visual de DiRT Showdown es extraordinario, con escenarios repletos de detalles y objetos interativos moviéndose a una velocidad constante de imágenes por segundo por muchos choques y chispas que salten por la pantalla. Todo un espectáculo en el que incluso destaca el motor de físicas y el modelo de destrucción de los vehículos, que no hace más que recalcar el cuidado puesto en el desarrollo del producto.
Por supuesto, DiRT Showdown no es perfecto, ya que hay diversos detalles que lo alejan mínimamente de la perfección. Es el caso de la falta de juego a pantalla partida, misteriosamente ausente cuando podía haber sido una de las grandes bazas de la producción. Lo mismo ocurre con la mejora de los coches, demasiado simple y poco relevante, limitándonos a mejorar tres marcadores y cambiar el color al vehículo.
Finalmente, el carácter arcade de DiRT Showdown echará para atrás a muchos jugadores, ya que la experiencia de juego no se parece demasiado a anteriores proyectos de esta casa. A pesar de esto, estamos ante uno de los mejores juegos del presente año, y una oferta más que sólida para aquellos que busquen la descarga de adrenalina.
Imagen: codemasters




