La experiencia de un francotirador es algo completamente distinto a lo que vive un soldado de infantería o un piloto de tanques. Mientras los segundos buscan enfrentamientos directos, los primeros deben hacer un despliegue de paciencia, planificación y eficacia antes de llegar a presionar el gatillo. De cualquier otra manera, están muertos.
Esa es la propuesta de Sniper Elite V2, la de alejarnos de los típicos juegos de acción en tercera persona en la que la única gran preocupación es el número de enemigos que tenemos frente a nosotros. Es por eso que nos gusta este título de Rebellion. A pesar de meternos de lleno en los días finales de la segunda gran guerra, nos hace pensar y tomarnos las cosas con calma. La mecánica de juego es simple y adictiva: reconocer el terreno y al enemigo, plantar trampas y encontrar un par de posiciones aceptables de disparo. Actuaremos siempre con sigilo y la precisión debe ser nuestro mantra antes de pulsar el gatillo.
Con la mirilla delante de nuestro ojo hemos de mantener la calma, respirar hondo y apuntar con cuidado. Una vez realizado el disparo, habrá que cambiar de posición y repetir el ritual. Actuando de esta forma, este programa es casi pura poesía sanguinolienta. La satisfacción de acertar a un soldado enemigo desde cientos de metros de distancia y ver, literalmente, como le revientan los órganos internos es incomparable.
Por desgracia, cuando la acción se vuelve más rápida y cercana, el sistema de control y la cámara en tercera persona de Sniper Elite V2 comienzan a mostrar algunas carencias. Por si fuera poco, la evolución de la jugabilidad a lo largo de las misiones que comprenden la campaña es escasa, obligándonos a repetir el mismo esquema de juego ya descrito una y otra vez, pero con las piezas en distintas posiciones sobre el tablero.
Imagen: sniperelitev2
Análisis de Sniper Elite V2 II



