Todavía a día de hoy, Blood Money, el anterior lanzamiento de la saga Hitman, nada menos que de 2006, sigue siendo un referente en el género de los juegos de sigilo. Marco un hito en cuanto a la dificultad del título y el modo en el que el jugador debía enfrentarse al juego completamente concentrado. Las cosas han cambiado mucho en este tiempo. Si existe algo que marca realmente la diferencia, es la concentración del jugador frente a un juego en la actualidad.
Ahora mismo existen teléfonos móviles, tabletas y dispostivos permanentemente conectados con otra gente que permiten compartir la experiencia de juego y que obligan a que esta no sea densa, y eso es precisamente lo que quiere transmitir este nuevo Hitman: Absolution, una experiencia que nos meta tanto en el juego como siempre lo ha hecho la saga, pero suficientemente ligera como para poder cortar en cualquier momento.
En lo que se traduce a la hora de ponernos delante de este nuevo Hitman es en un título un poco más abierto que en ediciones anteriores. No es que sea un sandbox, pero sí que integra mecánicas del género en lugar de trazar la línea maestra con la que resolver determinada misión. Siempre ha sido así, pero vemos como se agudiza esa sensación de poder solventar situaciones de más formas, y eso hace que el jugador pueda ‘tirar’ de su instinto asesino y de las ideas más locas, más allá de seguir las instrucciones y consejor que puedan aparecer en pantalla.
Al final, es un juego en el que manejamos a un asesino y su misión última, por mucho que pase por el medio, es matar. Matar de las formas más extravagantes es parte del plan.
Imagen: hitman
Hitman Absolution, el estilo del Agente 47 II



